Para mostrarle a usted este concepto en acción, quiero invitarlo a que compare a los niños con sus clientes:
- Los niños son crueles, en cambio los clientes suyos ... también.
- Los niños son insaciables, en cambio los clientes suyos ... también
- Los niños son desagradecidos, en cambio los clientes suyos ... también
- Los niños son tiranos, en cambio los clientes suyos ... también
- Los niños aman los dulces, en cambio los clientes suyos ... también (dulces son pequeñas concesiones)
- Los niños amenazan, en cambio los clientes suyos ... también
Los niños son una fuente inagotable de conocimiento y nos enseñan tendencias importantes. A ellos les importa más el empaque que el contenido, así como es la sociedad y los clientes, a quienes se les empaca muy bien el producto y toman sus decisiones.
No importa cuántas cosas, en forma secuencial, le haya dado usted a su hijo, él siempre tendrá la expresión: "... y qué más?".
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